Un video de cumpleaños con música de fondo. Un clip de entrenamiento publicado en Instagram. Un montaje de un fan creado alrededor de una canción.
Ninguno de estos videos se realiza pensando en los derechos musicales. Pero todos pueden generar ingresos para músicos y titulares de derechos.
Este tipo de videos se llaman contenido generado por el usuario, o UGC.
Cada día, se usa música en millones de videos subidos por personas comunes, fans de la música, creadores y marcas. Plataformas como YouTube, Instagram y TikTok escanean ese contenido, lo comparan con archivos de referencia, asignan la propiedad y, cuando las reclamaciones son válidas y activas, generan ingresos para los titulares de derechos.
Según Deloitte, el 82% de la Generación Z y el 70% de los millennials descubren música a través de plataformas de UGC, y el 75% luego busca al artista. El descubrimiento y la monetización ahora ocurren en el mismo lugar. YouTube pagó más de $8 mil millones a la industria musical en los doce meses entre julio de 2024 y junio de 2025, sumando ingresos de anuncios, suscripciones y UGC.
La oportunidad para sellos, artistas y titulares de derechos es clara. El reto está en cómo se implementa: cómo se entregan los derechos, cómo se estructura la propiedad y cómo se gestiona activamente una vez que la música está disponible.
En Revelator, trabajamos todos los días con sellos, distribuidores y titulares de derechos en estos sistemas. Los problemas que vemos con más frecuencia no son fallos técnicos: son brechas entre lo que los equipos suponen que está funcionando y lo que realmente sucede en las plataformas de UGC.